Mirada Atemporal

Aquí encontrarás, lo que nunca buscaste.

Te sorprenderás al verlo...

Simplemente darte las gracias...

Escrito por MiradaAtemporal 17-05-2016 en sensaciones. Comentarios (0)

Sólo me gustaría darte las gracias por haberme hecho vivir estos momentos tan intensos y a la vez relajantes aquellos jueves en los que entrabas en clase y todo cambiaba, siempre había algo nuevo que aprender, descubrir o incluso experimentar. Gracias a ti ''arte'' he podido mostrarme tal y como soy, sin tener que esconderme de nadie ni de nada, he sido trasparente en todo momento y he podido disfrutar de mi y de los demás jueves tras jueves, He vivido momentos de tristeza, de recuerdos, de alegría, de temor...todo tipo de sensaciones que se pueden resumir en una simple palabra como es ''viaje''. Sí, así es, este es mi viaje, desde aquel día que entré en clase hasta el último día 19 de mayo de 2016. Un viaje en el que nada importa pero a la vez todo influye, en el que disfrutas pero a la vez sufres, en el que descubres pero a la vez recuerdas... .No sé de que manera darte las gracias por todo este cúmulo de energías positivas que me has transmitido, pero estoy muy segura que tu las has estado sintiendo todo este tiempo juntas. Mi vídeo, se compone de 4 palabras esenciales para mi, a la hora de describir está asignatura, como son: viaje, ataraxia, recuerdos y experiencia...

Gracias por estos momentos únicos e inolvidables...

https://www.dropbox.com/s/r7178gb2ppcuott/trabajo%20arte%20.mp4?dl=0

   

Publicado por: Ayla Francisco Fabrizio

Querido arte:

Escrito por MiradaAtemporal 15-05-2016 en arte. Comentarios (0)

Quiero agradecerte todo lo que has hecho por mí, la manera en que me has influenciado, cambiándome la vida por completo.

He comprendido mi lugar en este mundo y ahora soy capaz de verlo con unos ojos increíbles. Merece la pena perderse para encontrarse, y lo mejor de todo es que todavía queda mucho por descubrir. Quiero crecer a tu lado y seguir los caminos que me propongas, a cada cual más interesante que el anterior.

Contigo siento que la niña que llevo dentro desencadena emociones que ni por asomo me gustaría perder. Como una persona me decía siempre, “uno de mis mayores temores es el paso del tiempo”, pero en realidad, por mucho que los años pasen, todo seguirá exactamente igual si conseguimos darnos cuenta de que la vida es igual de bonita si mantenemos la mirada del niño que todos recordamos, cariñosa y sincera, siempre buscando una pequeña mueca de sonrisa.

Quiero animar a todas las personas que tengan interés, a percibir el rumbo con un poco más de alegría y disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas que nos ofrece, porque el ser humano siempre tiende a obsesionarse con la llegada y no consigue ver lo que tiene en frente, difuminando lo que está pasando en ese momento. Quiero recordar que las mejores oportunidades no se deben desaprovechar, y que ya se verá lo que nos deparará el destino… Mientras tanto, disfrutemos del camino.

https://www.dropbox.com/s/i4vttqbedln99nw/Querido%20Arte%20Virgi.mp4?dl=0

Publicado por Virginia García Coretti


Una deriva intensa

Escrito por MiradaAtemporal 14-05-2016 en blancanieves. Comentarios (0)

Quería comentar mi experiencia en Sigüenza. Para comenzar me sentí nerviosa al bajar del autocar, una vez nos separamos me sentí insegura ya que no sabías quién sería tu bruja/o y sospechabas de todo el mundo. Fue una sensación de agobio incluso, mi única intención era huir de cualquier persona que fuera con un pañuelo en la cabeza, para ello me recorrí Sigüenza, que si corriendo, que si atravesando el campo, que si escondiéndome en recovecos, etc. Podría decirse que fue un poco la situación de psicópata que persigue a su víctima, o al menos así lo sentí yo. Iba con mil ojos, sin fiarme de nadie y eso me tenía en tensión constantemente. A pesar de esa tensión me sirvió para ver Sigüenza entero y recrear escenas en mi mente a medida que pasaba por distintos lugares a cerca de Blancanieves como cuando pasé por el castillo, allí había un ventanuco roto y sucio, enseguida recreé la escena del espejo, ¿y si estuviera allí detrás? ¿Quién sabe, verdad?

ventanuco roto - ¿espejo?

Básicamente fue bastante intenso. Hubo un momento que me relajé y miré hacia delante y no había nadie, decido darme la vuelta y de repente por detrás aparece mi bruja y con sus dedos debajo de sus ojos señala hacia mi mirada. No me lo esperaba para nada, me quedé un poco en shock después de lo sucedido, ¿quién me diría a mi que iba a aparecer justo en ese momento?

A lo largo del día encontré muchas Blancanieves, a la hora de la comida dio la casualidad de que nos juntamos 3 Blancanieves y 2 brujos y comentamos un poco nuestras expectativas respecto al día, se nota la diferencia de ser un papel u otro ya que el brujo el único afán que tenía era encontrar a su Blancanieves y nosotras escapar de ellos.

con un maravilloso brujo 


Blancanieves

Yo sólo vi a mi bruja una vez, pero al final de la deriva nos juntamos todos, hablé con ella y una cosa que me dijo fue: mira te tengo guardada en mi funda del móvil y la verdad que me asombró que se quisiera quedar la foto, por supuesto que yo no puse ningún impedimento, al revés.

Mi bruja!!

En cuanto al tema de la llama me quedé pensativa, como de una mini llamita puede salir una tan grande y me gustó bastante.

llama llamita

Esta deriva sí que respondió a mi pregunta, es verdad que las cosas aparecen cuando menos te las imaginas, de hecho lo de la bruja fue de lo que más me lamó la atención pero también este edificio, era un bloque de una urbanización que se llamaba "Las Margaritas" y a la derecha había un cartel que ponía azul y dije anda mira, yo llevo margaritas azules, y aunque es en plan anécdota me sirvió para reforzar lo que estuve incubando durante el viaje.

edificio margaritas


Un día asombroso, lleno de misterios y encantos.

Publicado por: Cristina Curiel López

El viaje de mis pensamientos

Escrito por MiradaAtemporal 06-05-2016 en blancanieves. Comentarios (0)

Recuerdo la primera sensación que tuve acerca de esta prometedora andanza; en mi mente sólo estaba la idea de una Blancanieves inocente y discreta, sencilla y tímida, blanca. Sin embargo mi fondo de armario no me permitía vestir de este color, así que opté por uno más casual a la vez que potente, el azul… la tonalidad del inmenso mar, del brillante cielo, de mi príncipe azul.

Cuando llegamos, recordé la sensación que recorrió mi estómago, una mezcla de espíritu aventurero y miedo a lo desconocido. Al partir, me aferré a un grupo de Blancanieves porque no podía imaginarme envuelta en soledad apartada de las caras conocidas, pero poco a poco, esa mentalidad se desvanecería a medida que nos alejábamos de nuestro punto de encuentro.

Pasado un tiempo de caminata, habíamos recorrido inmensos pasillos, preciosos paisajes, recovecos abandonados y jardines de ensueño. Las dos primeras horas nos sirvieron de huída, hasta que paramos para comer. A partir de ese momento, decidimos separarnos y buscarnos a nosotros mismos. Mientras observaba a mis compañeras alejarse, descubrí que no iba a estar sola, muchos de nosotros nos encontrábamos en la misma situación y no debía obsesionarme con la idea de la desorientación; en ese momento, mi única preocupación se volvió a no ser atrapada por ningún brujo.

El monte y la lluvia tranquilizadora envolvían mis pensamientos. Las golondrinas cantaban en los desgastados tejados del pueblo y revoloteaban al son de mis pasos. Me acerqué  a un pequeño banco situado al lado del imponente castillo, donde me encontré con otra compañera fugitiva. Nos sentamos a charlar de nuestros encuentros con brujos, cuando de repente se acercó un grupo de pañuelos negros. Ante la duda de ser o no nuestras respectivas perseguidoras, nos dispusimos a correr hacia la zona posterior del castillo. A la voz que gritaba mi nombre, escapé lo más rápido que pude junto a mi compañera diciéndole “¡no mires atrás!”.

Llegamos a una verde colina desde la que se podía ver el pueblo entero, donde hicimos fotos y vídeos esperando a la retirada de las brujas. Un poco más tarde, decidimos rodear el castillo, cuando de repente nos topamos con el grupo “de negro”, con la mala suerte de que una de ellas era mi bruja, que había tenido la misma idea de tomar ese camino al ver que no dábamos media vuelta y me encontró.

Todo esto para sentir nuestro papel representado de una persona buena o una persona mala, de los pensamientos positivos y negativos, de las virtudes y defectos de cada uno. Este acontecimiento me hizo recordar que el miedo también nos mueve, que no hay Blancanieves sin bruja, al mismo tiempo que no hay bruja sin Blancanieves.

Sin duda, una experiencia difícil de olvidar.

Publicado por Virginia García Coretti


Buscame o quizá te encuentres a ti mismo

Escrito por MiradaAtemporal 25-04-2016 en blancanieves. Comentarios (0)

Blancanieves, ¿dónde estás?, ¿dónde te escondes?, quizá esto sería lo primero que se preguntaría un brujo que planea buscar a su objetivo. Pues bien, así fue como un servidor considerablemente “bueno” decidió convertirse en un oscuro brujo para entrar en contacto con la maldad humana, esa que todos llevamos dentro, y tratar de canalizar para bien, toda esa oscuridad.

Ataviado con mi ser más oscuro, me dispuse a buscar a mi Blancanieves en la tierra medieval de Sigüenza.

Azarosamente me tocó mi Blancanieves y he de decir que su foto me impresionó, pues es el puro reflejo de la misma, pues es blanca, dulce, risueña, increíblemente agradable y atractiva como solo ella, la del cuento. Tengo que reconocer que como villano me excitaba ser el malo ante tanta perfección junta, fue muy duro poder encauzar tanta ira contenida en mi ser, a través de un símbolo tan potente como fue… el pañuelo.

Cuando nos dispusimos a separarnos decidí transformarme en la versión más mala de mí mismo, reconozco que fue muy intenso y el color escogido para recrear tanta tensión fue el negro, el color compañero de las noches más apagadas, esas que a más de uno le angustian.

Así, arropado por ese color comenzó mi búsqueda, metido en mí mismo con la ira como aliada daba entonces pasos de ciego por la siempre preciosa y singular Sigüenza, entre tanto, en los primeros momentos de mi búsqueda, decidí ir hacia el castillo, donde por azares del día, encontré a mi blancanieves, la contemple de espaldas ideando un plan para que se fiara de mí y conseguir que entrara en un sueño del que ya no saldría y mi decisión fue regalarle un colgante que tiene una historia particular.

Este colgante, lo conformé yo mismo, he de decir que le tenía cariño, pues cuando lo elaboré, decidí darle el sentido de simbolizar “mi lobo interno”, ese que es tan importante para mí, puedo decir que dos abalorios simbolizaban tanto la mirada como los colmillos del propio, y opté por otorgárselo a Blancanieves.

En cuanto a mi búsqueda, estaría bien reflejar que opté por dar un poco de cobertura a mi objetivo, así que decidí ignorarla a propósito,  por tanto continúe en este sentido mi camino.

 Con ella ya perdida,  para variar mi maravilloso desastre como siempre, se refleja en mis aventuras y pues, en esta no podía ser menos…así que, entre mi impulsividad y mi obcecación termine cayéndome a un rio, pero lo peor de todo, no fue eso, sino que perdí la foto, la guía de mi Blancanieves , además  el colgante se rompió al quedar enredado en una valla y la mayoría de los abalorios siguieron el curso del rio…excepto ¡uno! que logré salvar, decidí entonces no rendirme y dárselo.

En una de las subidas al castillo, me encontré a una curiosa pareja de brujos a los cuales, mi aparatosa caída e historia conté y en cierta medida un poco de tristeza sintieron ante la perdida de mi atisbo fotográfico de esperanza en esta búsqueda, me despedí de ellos deseándonos toda la buena suerte del mundo, y así me proseguí mi viaje.

Continuo entonces mi fragante, incesante y desquiciante búsqueda, he de decir que paré a comer con mi primera Blancanieves, con dos buenas amigas que también reencarnaban a la misma pero discernían en la vestimenta, pues vestían de azul y con otro un brujo que siempre hiciéramos lo que hiciéramos nos reencontrábamos, y así se desarrolló nuestro almuerzo entre historias de países lejanos, culturas diferentes y muchas experiencias, que he de decir  disfruté con gran alegría.

Tuve que ausentarme de la velada pues el tiempo apremiaba ya que mi enigmática Blancanieves seguía sin su brujo, y pues no podía permitirlo, así que me dispuse a continuar mi búsqueda.

Recorriendo otra vez los mismos caminos, tratando de armonizarme con sus pequeños detalles como una enredadera, un paseo de piedras, las vistas desde el castillo, las buenas tardes de los viandantes o pueblerinos… tratando de disfrutar de los pequeños detalles de la búsqueda… y así continuo andando lo desandado.

Tras unas incesantes horas caminando y reunido con amistades descubro, que mi Blancanieves está cerca de donde yo me hallaba y decido entonces salir disparado como si de un rayo fugaz de tormenta fuese, corriendo sin rumbo alguno pero bajo las pistas de un “restaurante con setas como adorno” me quedé atónito, porque el primer sitio en el que me paré, fue el idóneo El Gurugù.

Entrando en él, la veo y respiro aliviado, decido acercarme a ella, entre aspavientos, con ganas de abrazarla y regañarla por desquiciarme tanto y ponérmelo tan difícil pero termino relajándome, cuando recobro un poco el aliento me doy cuenta de un suceso fascinante, no estaba sola, pues estaba con mi primera Blancanieves y con su primera Bruja que para mi sorpresa se trataba de la misma que yo conté al principio, mi aparatosa caída.

Entre tanto asombro, uno no podía creérselo pero tengo que decir que mayores sincronías estaban por venir, si, así es porque ella misma, la misma Laura que me fascinó con un mensaje escrito diciendo (encuéntrame o quizá te encuentres a ti mismo) fue la protagonista de una de las mayores sintonías experimentadas hasta el momento, pues ella, ella misma, se encontró su propia foto con su propio mensaje después de yo haberlo perdido y desde aquí le ruego que me perdone pero he de decir que me encanta que haya sucedido así porque quizá esta sea la razón de más peso, para que esto sea tan emocionante e impactante para mí.

Le expliqué la historia y le di el único abalorio que conseguí salvar, para asombro de ella, porque grabado tenía una espiral que ella había pensado en dibujar en la foto la noche anterior, le pregunte él ¿Por qué? De su disfraz ,que para coincidencia, me explicó que su razón de vestirse así fue la misma que la mía, pero en sentido opuesto.

Concluimos con una ronda de vinos y con las emocionantes historias de los dueños del local y por supuesto de Ciro el vigilante de ese particular establecimiento.

Para concluir me gustaría daros las gracias a todos aquellos que hicieron posible esta historia, a todas las blancanieves, brujos, dragones, hosteleros, Ciro….a todos, porque esta es una historia particular y Colorin colorado este cuento……