Mirada Atemporal

Aquí encontrarás, lo que nunca buscaste.

Te sorprenderás al verlo...

NIÑA INTERNA

Escrito por MiradaAtemporal 23-05-2016 en blancanieves. Comentarios (0)

La película de Blancanieves, ha sido sin lugar a duda el encuentro con mi niña interna. Lo ha posibilitado, pues en el proceso del video que abajo queda adjuntado, me he encontrado. He recordado la pequeña que fui, con sus miedos y sus ilusiones. Me he empañado de nostalgia, como siempre que miro a la temprana infancia.

El resultado final audiovisual puede quedar desligado de todo lo que representa; pero como proceso me ha aportado verdaderamente mucho. Identificación y conocimiento. Dar cuenta de mi recorrido vital con los ojos del ahora, mientras también trataba de empatizar con quién fui. El desarrollo ontogénico continuo de mi persona, pero mientras descubro mi evolución, caigo en la cuenta de que muchos temores de entonces he conseguido paliar. Doy testamento también, de que muchas ilusiones, entusiasmo, iniciativa, ganas… han mermado. Entiendo que ahora la confianza se pierde antes, a pesar de que la esperanza en última instancia siempre continúe.

En la película, así como en clase ( y en mis pensamiento) se presentan las dos alternativas: el bien y el mal.  Que son muchas veces compañeras enfrentadas pero dependientes mutuas. Por ejemplo, creo que solo el mal que se conoce, se puede lograr trasformar en bien. Aunque también estas dos caras ligadas, quedan representadas en las personas que somos. No siempre somos blancanieves, ni madrastras.  No somos blanco o negro. Ni siempre necesariamente somos el término medio aristotélico.

Pero si creo que muchos de nuestros procesos mentales intencionales sean puros, es decir no contaminados. Que nuestra voluntad realmente busque el  bien sin interés otro. Que su motivación sea limpia. Mas en cuantiosas ocasiones, y distintas graduaciones, esto no es así. No necesariamente somos la malvada madrastra, mas nuestras motivaciones se mueven por propósitos o direcciones alejadas del bien puro. Y esto, no quiere decir que nos convierta en “malos”.  Es una categorización no exclusiva, ni excluyente.  Entre el bien y el mal, entre nuestros actos, y nuestras intenciones: No se advierte frontera clara, dado que se trata de un flujo, de una corriente. Es decir, tanto bien como mal, siempre están presentes, toman distintos protagonismos, distintos fines, distintos caminos… Pero siempre conviene recordar la naturaleza dual de los humanos, la colaboración y la competición. El altruismo- y la agresividad.

Esto de tener presenta también al mal ( así como a la muerte), y no evitarlo; en raíza con la necesidad de blancanieves en la película de que debería advertir el mal, debería desconfiar, debería luchar… o quizá no debería hacerlo. Porque verdaderamente, cada uno hace lo que puede.  En raíza por tanto, con tantos niños pequeños, ingenuos; en raíza con quién era yo. Es por lo cual, por lo que he buscado mi identificación a partir de la actriz que protagoniza en la película a la blancanieves niña. Para representar simbólicamente y audiovisualmente mis hallazgos, he tratado de hacer una comparativa ( en la medida de ,mis posibilidades) entre ella y yo. Entre sus rasgos y los míos. Sus expresiones faciales, sus emociones y las mías.

 he aquí el video que he hecho: ( copiar enlace y poner en el navegador para visualizarlo)

https://www.dropbox.com/s/xyudufemzi49qht/NI%C3%91A%20INTERNA.mp4?dl=0



Paula Hernández García

SINTETIZANDO ALGUNOS APRENDIZAJES, DANDO LAS GRACIAS.

Escrito por MiradaAtemporal 23-05-2016 en APRENDIZAJES. Comentarios (0)

Paula Hernández.

¿ QUIÉN ERES?

Escrito por MiradaAtemporal 23-05-2016 en SER. Comentarios (0)

Al fin y al cabo, lo que hay que aprender es que lo importante es el proceso, el recorrido, y no el resultado.  Esto puede abstraerse a nivel vida, donde observamos como  constante  que los proyectos vitales que nos proponemos se resumen en el objetivo y la meta, olvidando el recorrido. Según como veo el producto final puede ser o no ser un resumen de mucho trayecto anterior.

Pero creo que somos nosotros mismos los que más aprendemos, pues en el proyecto nos encontramos. Ciertamente se extrae mucho de la diversidad de las interpretaciones que cualquier resultado artístico ajeno te pueda suscitar. Un hacerlo tuyo, apropiarte pero haciéndolo propio, de uno mismo… que te involucre, te trascienda, y te implique, dada su aplicación con la realidad.

Al final, considero que todo recae en que: la pluralidad es la norma; y entender eso tomarlo como máxima de convivencia solventaría muchos problemas. Aceptar que muchos puntos de vista son igual de admirables,  y tienen por si su razón de ser. No creo que se trate de caer en la inferencia rápida de una primera impresión. Las atribuciones son peligrosas pero tantas veces automáticas, que se debe ser consciente con ellas. Es tan complejo romper los esquemas mentales que forman la construcción de uno mismo. Dada que su existencia procede de cuantiosas experiencias previas, donde la confusión en la reconstrucción de los recuerdos es un problema más.

Pero tratar de comprender al otro no es tan complicado. La comparativa es también constante, pero la envidia aleja mucho más la verdad, pues es un síntoma de que algo de nosotros no nos gusta.  Tener  envidia dice más de tus propias carencias que de cualquier otra cosa. Conocer las emociones no solo es escuchar a nuestro cuerpo. Supone necesaria trasparencia con tus deseos y necesidades y preocupaciones. Supone pues, muchas veces aceptar emociones, recuerdos, o afirmar proposiciones que ante todo nuestra voluntad quiere evitar. Afrontar en vez de huir. Una decisión realmente complicada. Aceptar hechos tan rudos y francos, tan reprimidos, tan poco deseables socialmente…y en ello es donde recae mi posición favorable al análisis onírico para el desvelar lo insconsciente.

Aquel que somos puede diferir de aquel que creemos ser, al igual de aquel que creemos que los otros creen que somos. Ser, es vivir en tanto que se descubre que se es, y quien se es, en paralelo a la ocurrencia del proceso vital. Ser quien se es no es fácil, se descubre y redescubre. Pero solo se puede querer, queriéndose, y quererse considero que conlleva aceptarse y por tanto conocerse. No evitarse por temor a ser juzgado. Juzgado como tantas veces uno mismo hemos podido juzgarnos suponiendo que otros nos juzgaban, mas nuestra percepción es la muestra de nuestra disconformidad con nosotros mismos.

Y encontrarse muchas veces no aparece cuando es buscado, sino cuando llega y ocurre. Todo momento forma parte de la construcción de tu realidad, tu realidad como tu ( tu conciencia del yo), tu identidad. 

Publicado por Paula Hernández 

ACOSO

Escrito por MiradaAtemporal 23-05-2016 en acoso. Comentarios (0)

En la clase de hoy, entre otros temas, salió a relucir el acoso escolar.  Ante esto, creo que uno de los mayores problemas es la visibilización. Pero este problema, es común a muchos conflictos sociales, los cuales se esconden, o se irresponsabilizan colectivamente, por culpa de la poca información real que se tiene de ellos. Pero que no se sepa no implica que no exista por mucho que esto pueda tranquilizar a muchos, valiéndose de:” ojos que no ven corazón que no siente”. Solo que aquí hay muchos corazones que si siente, y padecen y sufren, porque otros les hacen daño.  Y por triste y duro que pueda sonar, el encubrir o no denunciar traen parejo culpabilidad, pues genera responsabilidad.

Dejando de lado mi impotencia por este mundo que informa de lo conveniente, o beneficiosamente lucrativo, tratare de centrarme en este triste fenómeno de agresión grupal. Me parece triste que muchas veces el acoso se silencie en aras de la reputación de un colegio, que sinceramente no sé qué espera aparentar, si ni siquiera puede mantener una convivencia social de respeto mínima. Pues, como animales sociales, ¿no  es esencial, no es el sustento fundamental para que no se caiga el edificio,  trabajar y potenciar la conducta de ayuda, el altruismo, el respeto, la cooperación?

Este comportamiento acosador muestra ( como muestra la sociedad en general) desequilibrios de poder, y encima en un tiempo prolongado.  Busqué información de campo psicológico, y me resultó muy mencionable que este fenómeno en la mayoría de los casos es grupal, lo cual me preocupa más si cabe. Pues como antes comentaba, muchas personas se ven implicadas ya sea como observadoras o animadoras, a menudo por el miedo a las represalias del miedo poder que evoca el acosador. Pero también a ocurre por, digamos, una ignorancia pluralizada, una creencia de que el resto aprueba lo que está pasando.  Esto acarrea que el acosador al no recibir censura, siente que está respaldado por los demás. Esto nos debería llevar a una gran autorreflexión, de lo que yo llamo, presión social, muchas veces automática, que parece impulsar a actuar a los demás en contra de su propio sistema de valores.

Es muy preocupante, especialmente en los colegios pero sobretodo en adolescentes, como el tan común miedo al rechazo y a la marginación, trae consigo comportamientos irrespetuosos, pues la persona se mueve por el motivo social básico de pertenencia. Esto queda relacionado con procesos de desindividuacion, de pérdida de la identidad y responsabilidad individual.

Es preocupante pero no por ello tangiblemente real, como ocurren procesos( y sucesos) similares en la conducta de ayuda. Cuantiosas investigaciones (y la vida real) nos enseña que ante una amenaza en presencia de otros (como el asesinato de Kitty Genovese), cuanto mayor resulta ser el número de espectadores, menor es la probabilidad de que alguno de ellos preste ayuda al “acosado”.  En parte, esto ocurre, porque ante información social ambigua, las personas recurren a indicios sociales, es decir, se valen de la conducta y de las opiniones de los otros para saber que hay que hacer, y nadie hace nada… tiene lugar la difusión de la responsabilidad.

Así bien, se puede comprender las nefastas facilidades que acarrean los fenómenos como el ciberbulling, muy extendidos, y donde ni siquiera hay que tener la “valentía” de hacerlo cara a cara, dejando claro, que las agresiones distan mucho de lo que conforma mi concepto de valentía.

Para saber más, sobre la explicación psicológica de estos procesos mentales dejo un video que concretiza en la conducta de ayuda, que parece ser, cuanto menos: estereotipada, interesada y lo que a mi juicio es peor, poco frecuente. Es interesante ver como las personas manifiestan comportamientos prosociales, de ayuda, cuando la persona que se encuentra tirada en la calle viste traje, evoca por tanto, poder y se le atribuye estereotipadamente que su situación se debe a factores externos y no internos, es decir no se le culpabiliza. Sin embargo, como el video nos enseña, con otro repertorio de personas no trajeadas, las conductas son en su totalidad fugitivas y evitativas.

https://www.youtube.com/watch?v=K3O-KAbcSmk

 Publicado por Paula Hernández

sueños y puertas

Escrito por MiradaAtemporal 23-05-2016 en sueños. Comentarios (0)

-Estuve pensando en los símbolos oníricos, y me entró especial curiosidad por las transiciones en los sueños. Pues, los paisajes que enmarcan nuestros sueños, comúnmente deformados, cambian a menudo  en el propio desarrollo del sueño en cuestión.  Pero mi atención  buscaba responder a porqué nunca recuerdo como paso de escena a otra, cómo viajo, como me muevo. Aun cuando recuerdo detalladamente( o eso creo) el ambiente que envuelve la trama, y yo en ella me muevo, pareciendo ser siempre protagonista en primera persona, las transiciones parecen inexplicables o inexistentes. Parece que el sueño sigue su continuidad temporal “predecible”, mas la lógica espacial no suele ser coherente, a pesar de que una muy considerable gran mayoría de mis proyecciones nocturnas ocurren en espacios muy comunes a mi historia vital,  siendo también recurrentes, incluso curiosamente, en las deformidades que presentan, como pueden ser las inconsistencias en los tamaños y distancias.

Con ello en mente, si cabe mencionar que percibo diferencias sustanciales en las transiciones de espacios cerrados en comparación a aquellas de paisajes abiertos. Los paisajes abiertos son totalmente inconexos, así bien puedo estar corriendo por una calle y aparecer en otra como si hubiera un espacio vacío que no recuerdo, pero que no cambia la “coherencia” fundamental del sueño. Sin embargo,  acerca de los espacios cerrados si me constan cambios  a otras habitaciones, incluyendo el ver distintos habitáculos en un mismo “plano”, o a través de cristaleras.  Mas, muchas de estas transiciones no constan de puertas, elementos altamente simbólicos, lo cual me provoca curiosidad.

Se dice que las puertas en sueños están relacionadas con el cambio, atreverse a cruzar una puerta, atreverse a cambiar.  Pero muchos de mis sueños, cabe decir que lo frecuente es que sean sueños de escapar, dinámicos, y con múltiples y variados escenarios; recorro lugares grandes como mi colegio sin pasar por las puertas, porque simplemente no parecen estar.

Sin embargo, sí que  en algunos de mis últimos  sueños he apreciado la presencia de las puertas. Y con carácter general, aparecen para delimitar espacios de seguridad frente a los de amenaza y peligro. Por ejemplo, tuve un sueño bastante realista, y aunque contado no tiene por qué parecer agobiante, realmente ha sido uno de mis sueños que mayor ansiedad me ha provocado durante y después de experimentarlo. En este sueño, el mar de la playa de san juan, como tantísimas otras noches aumentaba de tamaño y altura inundando la costa pero no a causa del  oleaje. ( Cabe explicar que esta expansión del mar es muy frecuente, así bien en algunos sueños  vislumbró desde mi terraza este fenómeno con normalidad, otras noches el mar hacia derrumbar los cimientos del edificio, otras tantas este mar creciente me sorprendía en la playa y nadaba durante lo que parecían horas..etc).  Pero en este sueño en concreto, aunque el nivel del mar se expandiera fuera del límite físico posible, la verdadera amenaza de la que corría era de una masa de gente “ conocida” pero despersonalizada, desindividualizada, gente que me insultaba, que me despreciaba, pero que en teoría eran personas cercanas a mi presente y pasado. Y buscaba la salvación corriendo hacia mi casa, pero en el portal, una enorme puerta acristalada  y aun así opaca, me impedía el paso por ingentes que fueran mis esfuerzos de salvarme.

 El colectivo quería acabar conmigo, y quizá más me agobiaba que aunque me escondiese eso no iba a desaparecer, porque eran al fin y al cabo, personas reales. Mi autoconcepto y autoestima incluso pasaron debilitados días. Y no tuvo desenlace, o por lo menos no recuerdo; en todos los sueños de persecución parece que ni me atrapan, ni me salvo. No entiendo, pero de hecho, es como que solo hay nudo, sin introducción, ni final.

Pero siguiendo con las puertas, en un sueño reciente, en el mismo escenario (San juan) pero dentro de la casa, ascensor y escaleras de la comunidad. Primero hay que decir, que llevaba ocho noches en las que unas criaturas sin vida, de complexión similar a la humana, pero como si se tratasen de momias, especialmente por la carencia de sus rasgos, perseguían tanto a mi como a mis acompañantes. Mas yo no sentí miedo real ninguna noche, simplemente corría. De hecho, solía ser consciente de que estaba dentro del sueño.  Yo sabía que no eran un reflejo inconsciente de un miedo que me preocupase entonces.

Aparecieron muchas noches, si bien las criaturas no eran el tema principal. Sin embargo, la octava noche, estas criaturas tomaron, protagonismo, aumentaron en número y se perfilaron sus rostros.  Algunos miembros de mi familia  y yo nos protegíamos de ellos en nuestra casa , además  lo usual era que otros( un “otros” indefinido) los matasen, a pesar de que yo nunca lo viera,  es como si  yo supiera que sucedía. Pero entonces, yo estaba en la puerta de la casa, recuerdo perfectamente la imagen de la puerta que separaba el lugar seguro del peligroso; y aparecieron  tres criaturas, y como de costumbre, siempre que tengo que hacer algo malo en un sueño, mi hermano  pequeño estaba detrás y siento la imperiosa necesidad de protegerlo, y tuve que matarlas clavando una especie de palo de hierro o similar. Después de despertar, estuve todo el día pensando ineludiblemente en ello, muy afectada por haber cometido un lo que consideraba crimen. Aunque fuese en defensa propia, no creía que aquellas criaturas tuvieran conciencia, ni responsabilidad por tanto, pues no sabían lo que hacían.

Pero aún más, mi madre me dijo que yo me hiciera responsable de la puerta, que la mantuviese cerrada y vigilada, ya que seguirían viniendo. Curiosamente en el propio sueño sentía un tanto de culpabilidad, y un mucho de intranquilidad, pero mi mayor sensación de agobio-impotencia vino a raíz de que cerraba la puerta , me alejaba y al echar la vista atrás la puerta volvía abrirse, así continuamente,  tanto que perdí la cuenta de tantas veces que ocurrió. No podía controlar la amenaza, ni proteger a mi hermano. Sabía que esas criaturas no eran la verdadera amenaza, al igual que sé que miembro de mi familia faltaba en la “casa protegida” , porque al fin y al cabo intentaba cerrarle a él la puerta, literal y metafóricamente, a pesar de que siempre haya vivido en mi misma casa. E igual que la puerta que me esforzaba por cerrar pero no se cerraba, durante tantos años he intentado evitar y alejar, o proteger de esa persona de carne y hueso cercana, pero tampoco podía conseguirlo.

publicado por : Paula Hernández